escala

Ayer tuve una de esas juntas que me recordaron a mis viejos tiempos corporativos por varias razones.

La primera y más importante es que del otro lado de Skype estaban dos queridos y respetados referentes de IT en América Latina: Mauricio Santillán y Joel Cano; impresionante que siguen igual de agudos, enfocados y estratégicos que cuando los conocí hace ya más de 10 años.

La segunda razón, es porque al estar frente a este tipo de hombres de negocios te recuerdan los “basics” de hacer las cosas bien: tener una presentación relevante y ensayada, hacer un ejercicio continuo de “precision questioning, precision answering” y sobre todo me recordó lo que es tratar con gente que sabe lo que quiere.

Cuando acabamos de presentar empezaron las preguntas, todas muy orientadas a entender si podíamos hacer o no delivery de lo que ellos necesitan, y por supuesto tratando de entender cuáles son nuestros próximos pasos como proyecto. Creo lo manejamos bien, el Q&A me recordó una enseñanza de Mauricio que jamás he olvidado.

Al preguntarnos por nuestros planes de expansión, fuimos cuestionados por la capacidad de escalar, preocupación muy común con nuevos clientes, y fue justo ahí cuando recordé las palabras exactas:

Dr.”, me dijo algún día Santillán, las ideas se piensan en grande, se ejecutan en chico y se escalan según las necesidades del negocio”

De modo que es justo lo que contesté a su pregunta, arrancándole una sonrisa a todos…

Más allá de está anécdota, y ahora en mi rol de entrepreneur, pienso que este principio elemental de negocios es crítico para el éxito o fracaso de un emprendimiento. Es una gran fórmula para nunca olvidar.

Soy muy afortunado de haber estado rodeado en mi formación profesional de este tipo de personas, y mi fortuna sigue con la gente que me rodea ahora, aprender a diario, y recordar lo aprendido es lo que la gran mayoría de las veces nos hace triunfar o fracasar… no sólo en los negocios, sino en la vida misma.

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