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Desde 1971 Judith Wallerstein, psiquiatra estadounidense, comenzó a estudiar las consecuencias y sequelas del divorcio en familias occidentales. Su libro “Second Chances: Men, Women and Children a Decade After Divorce”, es el libro de texto utilizado para guiar a familias, en lo que según la autora, es una de las experiencias de mayor estrés para el ser humano.
La conclusión básica a la que llega Wallerstein en su estudio, es que después de un evento tan traumático como lo es el divorcio, los involucrados sólo acabarán de recuperarse al encontrar en su vida un “second chance”, es decir, una segunda oportunidad. Para poner un ejemplo muy concreto, un niño que ha sufrido el divorcio de sus padres, únicamente logrará su recuperación final cuando este encuentre a su propia pareja; encontrar compañero/a representa una segunda oportunidad y por lo tanto un camino nuevo que transitar.
Lo impactante de esta teoría, es que al suponer que sólo al tener una segunda oportunidad existe probabilidad de recuperación, deja la espeluznante pregunta: ¿qué pasa si nunca surge una “segunda oportunidad”?
Desde la tragedia ocurrida en Haití hace unos días, no he podido quitarme de la mente que, más allá de la espantosa tragedia humana, este temblor puede significar para el país más pobre de Latinoamérica una increíble oportunidad, que además históricamente nunca han tenido.
No pienso meterme en los detalles de la historia de esta isla; pero no se necesita más que ver las fotografías, escuchar las historias de François ‘Papa Doc’ Duvalier y sus Tonton Macoute , o seguir las pocas noticias que nos llegan acerca de la cantidad de contagiados de SIDA y pobreza paupérrima de Haití, para darse cuenta la situación tan precaria que este país a vivido a lo largo de toda su historia.
Por favor no me mal interpreten, ni por un segundo paso a segundo plano el dolor de este pueblo, el de los países que han perdido ciudadanos en esta tragedia, y la tristeza de las tantas y tantas familias que han sido afectadas por este sismo. Pero tampoco puedo dejar de pensar que de hacer las cosas bien, y a largo plazo, esta podría ser el “break” que necesitaba la Isla.
En mi vida personal ya me encontré con mi propio “second chance”, ha cambiado mi vida, curado viejas heridas y permitido avanzar sanamente en medio de situaciones que aún permanecen complicadas. Pero apesar de todo, esta segunda oportunidad me ha inyectado lo que necesitaba para recuperar mi vida.
Quiero pensar que lo mismo ocurrirá con Haití, y que todos los esfuerzos se enfocarán a que de esos escombros nazca un nuevo país, que dejará de ser el más pobre y enfermo de nuestra querida región.
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Dicen que las personas, cuando tocan fondo y conocen el desastre total, luego salen de ello más enteras. A veces es necesario permitir que todo caiga, para poder tal vez darse otra oportunidad nueva.
En el caso de Haití creo q ademas, hace falta consenso internacional para dejar de abusar de ellos como país y ser solidarios con ese destino trágico en parte fortuito y en parte con responsabilidades identificables. Saludos!
Personalmente creo que en la vida a casi todos se nos presentan sengundas, terceras y más chances;; pero tambien creo que solo podemos optar y aprovechar la chance sanadora cuando realmente sabemos quienes somos, de donde venimos y a donde queremos ir.
Tambien quiero pensar que Haiti podra renacer de la tragedia que le ha tocado vivir.
Somos muchos los que queremos pensar que lo mismo ocurrirá con Haití. Pero Haití ya no es portada y ocupa cada vez menos blanco en los diarios. Parece que falta poco para que vuelva a ser una isla olvidada, otro ejemplo de injusticia.
Creo que el tomar como 2ª oportunidad el conformar tu pareja =>familia etc como rebote positivo al “fracaso” parental es una falacia,mientras tanto fue un fracasado emocional o intelectual?Por el contrario, creo que si no tenés una psiquis bien constiuída a priori, no podrás conformar una familia, y aún así, eventualmente, podés terminar en un divorcio sin que esto signifique fracaso en lo absoluto.Extrapolando esta teoría de lo particular o individual a lo general o global, a nivel países, las chances de recuperación/crecimiento, deberían darse por la maduración de las sociedades, siendo ésta condición posible por factores intrínsecos económicos (Brasil petróleo), extrínsecos económicos económicos (Cuba bloqueo), mixtos, guerras fenómenos naturales etc.
De todas maneras disiento con el concepto de “2nd chance”, las oportunidades sólo se terminan con la muerte, y eso hasta ahora luego de muerto te cuento ….
omo decía Don Pedro B. Palacios (aka Almafuerte) te dejo el link porque es larga (pero bella)la poesía
http://www.fmmeducacion.com.ar/Escritos/Poesias/avanti.htm
Anais Nin en su diario V se refiere indirectamente a la ignorancia de un pueblo, que prefiere la comodidad de las “ayudas” internacionales a crecer como pueblo… “Albert mangones. Fue el tipo clasico de la burguesia privilegiada que recibio la mejor educacion en Francia y en los Estados Unidos y que sonaba con los de su pueblo y ayudarlos.
Pero los haitianos negros no quisieron ser ayudados por un arquitecto educado, burgues y casi blanco. Sus proyectos se frustraron por el letargo, la pasividad y la indiferencia de los propios haitianos.” Pienso que no solo las personas cosechan lo que siembra, sino los pueblos. Haiti es un aviso para Mexico si no educamos a nuestro pueblo.
Yo pienso que podría terminar siendo un segundo Puerto Rico; el valor geoestratégico de esa isla es enorme para USA.