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Como especie, y especialmente en Occidente, nos hemos encargado de crear un Mundo en donde lo que prevalece es la competencia y el culto a ganar.
A todos los niveles educamos, fuimos educados y elogiamos a los que llegan en primer lugar, ganan la copa, hacen fortunas monetarias, rompen el listón o meten la canasta al faltar segundos en el marcador.
En esta vorágine sedienta de victoria, hemos olvidado la importancia de saber perder.
Perder, aunque no agradable, es bueno; la derrota es mucho mejor maestro que la victoria. En la derrota se conoce a los verdaderamente grandes, en ese momento en el que las cosas nos se dieron a nuestro gusto, es cuando se debe mostrar lo que realmente nos hace únicos y debería de distinguir: la humildad.
El problema está en que la falta de humildad después de una derrota, generalmente no lleva a ganar la siguiente batalla, desgraciadamente este comportamiento arrogante es conducente a la pérdida de la guerra.
La misma naturaleza es un ejemplo de que iterar en los errores aprendiendo de ellos, es la clave del éxito; eso que llamamos “evolución” no es otra cosa que la capitalización en aprendizaje de miles de micro derrotas, que al aprender de cada una de ellas, acaban por encontrar un éxito mayor.
¿Por qué digo un éxito mayor?… porque está basado en el profundo entendimiento e internalización de los errores cometidos, y por lo tanto es una victoria producto de la humildad de saber pararse después de cada caída y aprender del tropezón.
Siempre que juego con niños soy un fiel creyente que tan importante es que prueben la victoria, como que aprendan a digerir la derrota, no sólo para que crezcan como seres humanos, sino para que desarrollen algo importantísimo para sobrevivir, a saber, tolerancia a la frustración.
Al final del día todos estamos sentenciados a perder… inevitablemente perdemos ante el tiempo y las enfermedades. Lo único que nos ayuda a transcender es nuestra capacidad de ser recordados no únicamente como grandes ganadores, sino como estudiantes de todas y cada una de las derrotas que tuvimos que sufrir.
Al final el que más gana, es aquel que entiende que la dignidad de saber perder es gloriosa.
¿Queremos una sociedad de ganadores que no saben perder?
Yo, claramente, no.
Photo by Jill Greenseth
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Nuestros aKtuales dirigentes parecen sufrir de poca tolerancia a la frustración: No solo no saben perder, sino que hasta hacen lo posible por hacer parecer (y a veces siento que ellos lo creen) que ganaron. Personalmente me dió mucha pena que mis hijos vieran la reacción del matrimonio oficial frente a su evidente derrota, pero creo que les sirvió de aprendizaje de lo que no debe hacerse. Muy buen post!
A veces los niños tienen que ver/escuchar cosas que no son tan “agradables”, pero que educativamente hace sentido para su crecimiento.
Gracias por tu comentario Pablo!
Matrimonio oficial?
Hoy 30 de junio, justo se cumplen 489 años del episodio de la Noche Triste, cuando Cortés fue derrotado por los mexicas. Está claro que este hombre supo perder en esa batalla, puesto que un año después ganó la guerra. Aprendió de sus errores, de sus descuidos para regresar a combatir con la solidez que da reflexionar en las debilidades pasadas.
Otro ámbito muy importante para el tema de saber perder, de saber reconocer que uno se equivocó es el tema de las relaciones personales. También aquí todos tenemos mucho qué aprender de nuestras propias limitaciones emocionales, por ejemplo. Aprender a verlas y hacer algo al respecto es el mejor regalo que una relación que fracasó puede darnos.
Por último, como ya habías comentado en algún otro post, en el tema profesional cuando alguien es separado de su trabajo, es momento de reflexionar sobre lo que debería ser el siguiente paso, con la ventaja de tener esta experiencia y una retroalimentación sana y enriquecedora.
Estoy 100% de acuerdo contigo.
Gracias por el post Gus.
Cuando alguien se mete con un nuevo emprendimiento y fracasa, aquí en Argentina se oculta. En EE.UU., en cambio, se pone en el CV y se valora por la actitud que demandó el intento. Cuantos más intentos, más mérito. Y no conozco ningún éxito que no tenga un fracaso (muchas veces ejemplificador) detrás, en su historia.
El tema de tu post es importantísimo. Hay que saber perder… y también saber ganar. El entrenador Cachito Vigil me dijo hace poco sobre el signiicado de “ganar” que en los deportes y en la vida “ganar es todo”. Pero que ganar es cada día superar los propios límites, no los del otro.
Estoy de acuerdo con que culturalmente le damos poco valor a la expriencia entrepreneur (buena o mala), es algo que deberíamos de cambiar.
Gracias por el comentario Fernando.
Es mejor ser un eterno Padawan con ambiciones de aprendizaje constante en lugar de creerse un experto Jedi y que te tome el lado oscuro cuando menos te des cuenta
Buen post!.
Gracias por el comentario Diego, may the force be with you.
… Mil gracias por este post Gonzo … !!!
Gracias a vos master!
Excelente Post! Es conocido que muchos VCs a la hora de evaluar equipos buscan al menos algún miembro que HAYA FRACASADO en alguna startup para poder contar con la experiencia y haber aprendido de ello.
Que bueno es poder rescatar las cosas buenas y malas de cada cosa y terminar con los extremos de ganar y perder!
Gracias!!!
Me hace todo el sentido tener en el equipo a alguien con suficientes “flechas en la espalda”.
Muchas gracias por tu comentario Marcelo.
Me encanto el post Gonzo!
Vivimos en una sociedad en la que el fracaso esta mal visto, de hecho alguien en otro post tuyo comentaba que habias citado a emprendedores que habian fracasado como si fuera algo terrible.
Es preferible fracasar mil veces a lamentarte por no haberlo intentado.
Gracias Isma!
Estoy 100% de acuerdo contigo, más vale intentar y fracasar; el apredizaje y la experiencia ganada son increibles y muy valiosas.
Abrazo.
Muy bueno el post Gonzalo! Tengo el orgullo de haber sido deportista toda mi vida y hay algo que un deportista debe aprender a disfrutar son las derrotas. Ese momento te da la posibilidad de entrar en una reflexión en la que podemos repasar todos nuestros errores para no volver a cometerlos en la segunda vuelta. Personalmente creo que la mejor formula para ganar es hacer las cosas mal! Obviamente no a propósito, pero si se que la vengo errando y vengo perdiendo eso me motiva para volver con más fuerza, mas estrategia y más inteligencia en el siguiente intento.
Uno de los ejercicios que me planteo día a día es reírme de mi mismo y más cuando hago las cosas mal. Es una forma excelente para aprender a perder y tomárselo positivamente.
Nacho, gracias por escribir.
Yo también tengo un ejercicio acerca de mis errores (sobre todo profesionales)…hice un “ranking” de mis tremendo FUp’s…me rio con el.
Acabas de sacarme tema para otro post
Saludo.
Esperaremos el F*ck up’s chart entonces! jaja Saludos
Hay otra área muy importante sobre el tema de saber perder: la educación de los hijos. Enseñarle a los hijos a perder. Últimamente ha habido una sobreestimación de la autoestima en los niños. Sobre este tema es muy interesante leer http://scienceblogs.com/cortex/2009/07/self-esteem.php
Un tema interesante el de la resiliencia al fracaso, me llamo mucho la atención cuando contaste en el podcast de managment 2.0 con MBA que no lo habías contratado porque no había cometido errores, nunca había fracasado porque tampoco se arriesgo a hacerlo.
Muchas veces pasa que no aprendemos y por ahí seguimos fracasando (el famoso dicho de que el hombre es el único que tropieza 2 veces con la misma piedra)
Siempre solemos esconder los fracasos…