Posts Destacados

Principios de los 2000’s.
Fórmula 1.
Michael Schumacher va en primer lugar y corriendo a una velocidad promedio de casi 200 KM por hora. Según recuerdo la pista era Japón, y estos freaks le habían puesto a Schumi un medidor de pulsaciones para entender como se comportaba su ritmo cardíaco.
De pronto algo pasa, creo que piso demás los frenos, el coche comienza a dar vueltas sin parar, a debe haber dado como cinco o seis 360’s antes de que el piloto pudiera controlar el coche. No sólo logra controlar el Ferrari, sino que nunca se sale de pista; queda parado en medio del asfalto pero con la punta del coche hacia el lugar correcto.
Schumacher pone la primera velocidad de nuevo, comienza avanzar y logra hacer todo esto sin perder la ventaja. Por cierto, gana la carrera…
Lo que no les he mencionado, es que en toda esta maniobra nunca le varía el ritmo cardíaco ni una pulsación. Para su mente el incidente tan sólo fue una maniobra más de la carrera.
Es evidente que además de ser un super dotado del volante, Michael Schumacher ha entrenado su mente para poder mantener una concentración unifocal impresionante. Pero también está muy claro que el tipo sabe que es líder, se reconoce como campeón, no lo duda y eso le permite ejecutar cada carrera.
Estoy también seguro que el Tetón éste tenía sus miedos, fantasmas y un gran sentido de la responsabilidad al saber que cargaba en sus espaldas con uno de los equipos más importantes. Pero eso evidentemente se quedaba en los pits, en la pista Michael Schumacher era el mejor, lo sabía y lo hacía valer a través de carácter y talento (además de un gran carro, equipo y entrenamiento).
En el Mundo de los negocios esto no es tan distinto.
Veo a algunos lideres que cuando se acerca el momento de tomar decisiones y ejecutarlas, sencillamente no tienen lo que se necesite para parar de dar vueltas el Fórmula 1.
En pocas palabras, les tiembla el pulso.
No hay nada peor para un equipo de trabajo que ver a su líder sucumbir ante la presión, ambigüedad o frustración. Ojo, no siempre se nace con esto, pero sí que se tiene que entrenar para llegar hasta ahí.
Parte de un buen entrenamiento de liderazgo, tiene que estar basado que los futuros directores, managers, CEO’s o el puesto de “10” que quieran ocupar, sepan controlar “su pulso”.
Sin duda habrá equivocaciones, no siempre lograrán parar los giros del coche y además quedar viendo hacia delante para seguir la carrera; pero en ese caso, y sin cambiar el ritmo cardíaco, tendrán que colocar bien el coche y seguir la carrera.
Frente a las tropas el General nunca está derrotado, aunque lo esté, sobre todo antes de la batalla.
En esta sociedad, todos queremos tirar el penal que gana el campeonato, pero muy pocos tienes el entrenamiento y control mental para hacerlo.
Si quieren ser ese que está en el podio, o ese otro que en la junta está cambiando la faz de la compañía tienen que trabajar duro para no sólo tener el “10” en la camiseta, sino también en el carácter.
Si no han aprendido a controlar esa temblorina de manos antes de dar el discurso, o revelar la nueva estrategia, es hora de ponerse a trabajar.
Yo sigo en ese camino, y admiro a quines ya han llegado hasta ahí.
Piensen en esto: Si ustedes tienen miedo y dudan al ejecutar, imaginen el estado de sus tropas… sin duda se están cagando…¡qué peste!…olor a derrota inequívoca.
| Envia este post por email | Tu nombre | |
| Completa todos los campos | Tu e-mail | |
| Destinatario | ||
Enviando e-mail...













Espectacular post. Realmente inspirador para seguir adelante con el entrenamiento. Estoy 100% de acuerdo en que la cabeza no debe mostrarse jamás derrotado. Siempre hay esperanzas, y muy difícilmente se compruebe lo contrario. Lo único que puede detenernos en un emprendimiento, es la quiebra del mismo, o la muerte. Siendo esta última, la única inevitable.
Saludos.
La verdad que excelente post creo que las organizaciones llegan tan lejos como la calidad del liderazgo que tengan y como esos lideres sepan explotar el potencial de aquellos que trabajan con ellos.
Saluds y me encanta tu blog
Hola Gonzalo. Tal como te dije en el tweet, no creo que a los grandes lideres no les tiemble el pulso, sino que a pesar de que les tiembla, hacen lo que tienen que hacer. Hace unos meses en la presentación de Darío Starchnoy en el Ojo de Iberoamerica, dijo que a él muchas veces le habían “transpirado las manos”. Cuando se fue Hernan Ponce de su agencia, cuando se fueron Agulla y Baccetti, cuando se fue Carlitos Bayala, cuando se fue Pablo del Campo (y otros grandes DGC que tuvo Y&R), a él siempre le transpiraron las manos. Pero tragó saliva, puso la mejor cara, y siguió para adelante sin temer a que esos incidentes (como el trompo de Michael Schumacher), le impidieran liderar una de las agencias más prestigiosas de la Argentina durante casi 30 años. Los lideres son seres humanos. Les tiembla el pulso, les transpiran las manos, y hasta puede hacerse encima de los pantalones. Lo importante es que no dejan que nadie lo note, ni que eso modifique en lo mas mínimo el trayecto que han definido seguir. Son personas de carne y hueso, aunque quieran darnos a entender de que no lo son. Eso los hace más líderes aún.
gran verdad…como diría el viejo Drucker.. “Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente.”
Es definitivamente así. Quemar las naves! sin que tiemblen las patas, un desafío constante.
excelente gonzalo !!
Un titulo bien argento seria, ese tipo tiene huevos!
Me gusta el hecho de que vos siendo tan groso, te consideres en entrenamiento, buen final, para un buen consejo!
Abrazo!
Muy pero muy interesante, he pensado en este tema muchisimas veces… ya que me considero bastante pasional y me di cuenta que las mejores decisiones (en mi escala, es decir, salvando las distancias) fueron estando “en la zona”… realmente concentrado, tranquilo, pensando y evaluando. Nada que agregar.
Saludos
Gracias a todos por sus comentarios, por atrasado, pero hsta ahora estoy poniendo el blog al día…